Hablamos con Mª Jesús Ávila | Museo Helga de Alvear – Filare Accesibilidad

Hablamos con Mª Jesús Ávila | Museo Helga de Alvear

Modificado el viernes, 6 agosto 2021

El Museo Helga de Alvear tiene la voluntad de implicarse en el contexto en el que está inmerso, como agente de cambio y desarrollo de la comunidad. ¿Cómo se ha trabajado en esta línea durante los últimos años? ¿Qué cambios o impactos habéis detectado durante este tiempo? ¿Qué proyecciones os planteáis hacia delante?

Desde el principio consideramos que un museo del s. XXI como el Helga de Alvear debía otorgar visibilidad y presencia pública a colectivos que tradicionalmente no la han tenido y debía hacerlo a través de acciones conjuntas, en las que, atendiendo a sus necesidades específicas, se borrasen las fronteras entre el público sin y con discapacidad. Por ello pusimos en marcha el proyecto De Todos | Para Todos, el arte accesible, que basado en el principio del diseño para todos, ponía en marcha un ambicioso programa de accesibilidad que se revestía de una gran importancia social, porque se enfocaba como un conjunto de acciones a largo plazo, continuadas en el tiempo, y transversales al resto de las actividades del Museo. Borramos barreras tecnológicas, tornando accesible nuestra web, y barreras físicas, mejorando accesos y recorridos y dotando al Museo de equipamientos (lazos de inducción, bucles magnéticos, magnificadores, sillas de ruedas, etc.) que hiciesen de la visita una experiencia, y pusimos en marcha un Programa Educativo Accesible que engloba un conjunto de actividades concebidas específicamente para que las personas y grupos con diversidad pudieran acceder a los contenidos de nuestras exposiciones. Acciones impartidas por profesionales con experiencia en la transmisión del arte y también en el uso del arte como herramienta para el desarrollo individual, entre ellos, psicólogos, educadores e intérpretes de LSE; visitas audiodescriptivas para discapacitados visuales, recorridos táctiles por algunas de las obras en exposición (cuando la naturaleza y la conservación de los objetos expuestos lo permite) o visitas y talleres dirigidos a los usuarios de Centros de Ocupación y Colegios de Educación Especial.

Además con el deseo de que estos colectivos no sean sólo receptores, sino también actores, protagonistas activos responsables por el diseño y desarrollo de actividades específicas, hemos abierto una línea en nuestro Programa de Voluntariado: el Voluntariado Accesible para que personas pertenecientes a estos colectivos con experiencia y/o con ganas de compartir puedan llevar a cabo acciones con grupos con diversidad pero también con el público general a través de un programa que hemos denominado “Tú propones cómo ver”.

Un proyecto amplio que se va enriqueciendo con iniciativas y participantes y que, de algún modo, va reuniendo en torno al Museo una familia nueva que interactúa con el arte y crece con él. Como cualquier cambio cultural, su desarrollo es imperceptible en la distancia corta y necesita de continuidad, distancia y tiempo para que el crecimiento y desarrollo personal y social de los usuarios y su contribución a la inclusión de los mismos en el resto de la sociedad se hagan visibles. Pero como con otros grupos de públicos prioritarios para nosotros, pienso especialmente en los niños, sabemos que el Museo será determinante en su crecimiento y en su formación humana y en aquello que serán en el futuro.

Y en el horizonte dos proyectos que nos entusiasman, por un lado, una app accesible, herramienta que consideramos determinante para conseguir los objetivos de e-inclusión comentados y un conjunto de maquetas para personas con discapacidad visual realizadas por personas con discapacidad intelectual. Esto es lo que perseguimos, visitantes que sean protagonistas en la lectura y en la experiencia del Museo.


¿Hay establecidos vínculos entre el Museo y entidades del entorno, como centros de formación, asociaciones y otros colectivos? ¿Cómo se articulan estos vínculos? 

Desde que el Museo se inaugurara en 2010 como Centro de Artes Visuales, su actividad ha estado presidida por un deseo firme de establecer redes y conexiones con la comunidad en la que el museo se asienta, entendiendo la “comunidad” con un sentido global e inclusivo. De ahí que, junto con los centros de educación, priorizásemos el contacto con todas aquellas asociaciones, centros o grupos que se mueven en el ámbito de la integración de colectivos con alguna discapacidad o en riesgo de exclusión social. Algunos se han producido como contactos puntuales, en visitas y talleres diseñados específicamente para dar respuesta a las necesidades de cada grupo, desde Cocemfe, Aspace, Aspainca, Aftea, Placeat, Aprosuba, Feafes, Down Cáceres, Once, Mensajeros por la paz, pasando por los grupos de Plena Inclusión de diferentes localidades extremeñas.

En otras ocasiones los vínculos se han enriquecido con una colaboración profesional. Pienso, por ejemplo, en las relaciones establecidas con FEXAS, durante el proceso de diagnóstico de necesidades y producción de materiales cuando emprendimos el proyecto de hacer el museo física, tecnológica y cognitivamente accesible o, al contrario, la colaboración con iniciativas terceras como el Laboratorio de Accesibilidad promovido desde la UEX.

Y aún existen esos otros lazos, los que consideramos más satisfactorios  por creer que son los que establecen relaciones profundas que hacen verdaderamente honor al concepto de vínculo, en el amplio sentido del término. Son aquellos que se han definido como proyectos en continuidad, logrando instaurar no sólo un modelo de aprendizaje y desarrollo personal para los integrantes de esos proyectos con duración a lo largo de los años, sino que han conseguido que los participantes hagan del Museo un lugar propio. En esta modalidad merece ser destacada la relación establecida con el Centro Ocupacional Novaforma.



¿Podrías hablarnos de alguna de las experiencias más significativas o trascendentes que hayan tenido lugar en relación a accesibilidad e inclusión social en el centro?

Precisamente este vínculo establecido con Novaforma es una de los que más nos enorgullece, constituye un ejemplo de la viabilidad y del éxito de las experiencias emprendidas. Como integrantes de un Programa en Continuidad, llevan desde 2012 trabajando estrechamente con el Museo y participando de todas nuestras actividades y siendo ellos promotores de algunas, tanto en nuestras salas como fuera del Museo, en sus instalaciones. Dentro, sesiones de dibujo, visitas dialogadas, talleres creativos, performance musicales; fuera del museo: talleres de marquetería, de fotografía, y un trabajo creativo continuado a partir de las obras del Museo que han dado resultados absolutamente deslumbrantes. Su continuada presencia en el Museo hace de ellos nuestros visitantes más fieles y más cercanos, por eso hablaba de familia, todos nos conocemos, nos llaman por nuestros nombres y pasean por las salas de exposición como por cualquier otro espacio que les pertenece y que forma parte de su día a día. Si entráis en nuestra web, podréis ver breves vídeos de las actividades, pero también de lo que ellos mismos cuentan.


¿Qué trabajo de un artista nacional o internacional con discapacidad nos recomendarías? 

Sin duda, Ángela de la Cruz, una artista española con una amplia representación en la Colección Helga de Alvear y una de cuyas obras se puede ver actualmente en el Museo.

Ángela de la Cruz sufrió un fuerte derrame cerebral que la sumió en un coma que duró meses (durante los cuales dio a luz a su hija), la postró dos años en una cama y le exigió una férrea rehabilitación, para dejarla finalmente sentada en una silla de ruedas. Ella es ejemplo de superación tanto a nivel personal como a nivel profesional y su vida como madre y como artista han proseguido a pesar de las limitaciones físicas, siendo hoy una de las artistas más internacionales y reconocidas de la escena artística española.


EL PAÍS | Ángela de la Cruz: “Despegué rompiendo el marco”